viernes, 6 de septiembre de 2013

Camino a Cusco, un puente a través del tiempo

El presente y el pasado a veces se fusionan. Uno está aquí, pero conectó con una emoción antigua que funciona como un teletransportador que nos lleva al momento exacto en que se gestó.
La primera vez que hice la ruta de Bolivia a Cusco fue en enero de 1997. Tenía 17 años, realizaba el curso de ingreso para la carrera de antropología y mi mamá estaba enferma de cáncer.
Cuando estaba en Copacabana, llamé por teléfono para ver como estaba y mi papá me dijo que había empeorado mucho, que pensaba que ya le quedaban pocos días de vida.
Le pedí que me pase con ella. Le pregunté si quería que vuelva de inmediato. Ella, generosa como siempre, me preguntó: cuanto te falta para cumplir tu sueño? Llegar a Machu Pichu, le respondí, creo que cuatro días más. "Bueno, vos andá, hacé lo más rápido que puedas y vení. Yo te espero."
Recuerdo que ese día empecé a llorar y no paré. Lloré todo el trayecto a Cusco. Me preguntaba si podría cumplir mi sueño y llegar a tiempo.
Decidí confiar en ella, en su fuerza y pude concretar el tan anhelado objetivo. Luego, para conseguir vuelos a Bs. As. no fue nada fácil. Solo logré ir a Chile y en el mismo aeropuerto, lloré, desesperada, pidiendo un lugar en cualquier avión. Por suerte se liberaron dos lugares, uno para mi y otro para mi amiga con quien viajaba . Tenia un miedo tremendo de llegar al aeropuerto y que mi papá me dijera que había llegado tarde. Pero por suerte no fue así. Mi mamá no sólo me esperó, si no que además compartimos dos meses más juntas, en los que cada día di las gracias.
Recuerdo el encuentro. El abrazo que nos dimos y la alegría que sentí por estar ahí, con ella, sintiéndola. Recuerdo también que charlamos un montón sobre lo que cada una había elaborado en los quince días que estuve viajando y habíamos llegado a lo mismo. Evidentemente hay cosas que la distancia no modifica.
Ahora estoy en el micro, yendo por segunda vez a la capital de los Incas. Revivo las sensaciones y reconozco cuánto tiempo pasó y cuan diferente soy. 
En el bus están proyectando una película de Van Dam, donde muestra la importancia que tiene para él su maestro. Con la música de la película miro por la ventana una noche encendida y le doy vida a quien considero mi primera maestra, mi mamá.
Doy vida también a aspectos míos que pensé que ya no estaban. Resurgen como un ser mitológico que durmió durante miles de años y por fin despierta a otro sueño. Un sueño donde todas las edades se integran.

8 comentarios:

  1. la vida es un camino, una ruta que hay que transitar, que a veces es ancha como una autopista y otras veces se achica y queda de una sola mano, de hecho a veces esta asfaltada y otras tantas es de ripio y difícil de transitar, a veces lo hacemos solos y otras tanto acompañados, lo importante es transitar, seguir adelante, cubrir kms de vida, conocer gente, sumar imagenes a nuestro disco rigido mental, porque en definitiva, la vida es esa suma de momentos magicos, tristes o alegres, y eso es lo que nos llevamos al final del camino, obvio a veces realizamos flashback y recorremos nuevamente un mismo camino, pero admiramos otros detalles q antes no vimos, lindo viaje (Leonardo)

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    1. Gracias, Leonardo, por acompañarme en este viaje! Muy inspiradas tus palabras. Vivir cada paso mientras lo voy dando y dejar salir todo lo que tenga que salir... esta es mi aventura ahora: tener todos los sentidos abiertos para vivir al máximo el camino, tenga la forma que sea.
      Un abrazo y gracias por enriquecer el blog con tu participación!

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  2. Gracias Gabi por permitirnos hacer este viaje con vos. Cada nota en el blog es una parada donde nos juntamos un ratito y te acompañamos. Te mando un beso grande.

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    1. Gracias a vos Diego, por acompañarme! Un abrazo grande :)

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  3. Gracias Gaby por compartir estas experiencias y sentimientos, el camino tiene sus paradas, descansos, altos, bajos, tiene de todo, la idea es seguir avanzando pase lo q pase!!! Bendiciones para lo q te queda por caminar!!

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    1. Gracias Marce! En eso estoy, siguiendo, viendo como mi viaje y yo nos vamos transformando con cada experiencia. Un abrazo gigante!

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  4. Gracias por dejar que viaje un poco con tus relatos. Un fuerte abrazo.
    Edgardo

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